Un sábado gris que comenzó sonando a Sabina y Springsteen, será por las eses, pero el azul acabó desgajando las nubes y el sol le brindó unos grados a una tarde espectacular. Mi amigo y compañero
Noah Shaye y servidor nos desplazamos hasta un parque situado en Valdemoro, allí nos encontramos con nuestro primer campeón, Alfredo Hernández, medalla de bronce en los últimos campeonatos de España de veteranos en la modalidad de 1.500 metros lisos y campeón de lamilla de Madrid, ambos galardones en 2009. Junto a él su hermano Tato, D700 en ristre, que acabó echándonos una mano estupenda.
La sesión para mi fue algo cortita ya que me centré en ayudar a Noah a crear el esquema de iluminación que buscábamos. Para ello utilizamos tres flashes sb800 montados en una zapata triple con paraguas difusor. Los tres comandados por un sb900 en cámara y así, por fin, pudimos acceder al hiper espacio de la sincronización. Algo de malabarismo, con lentes de enfoque manual manejamos aperturas ridículas (f1.4) y velocidades absurdas (1/4000) sin subir ISO.
En este retrato sumamos a la ecuación un quinto sb800 para recortar al atleta. Ademas, la medición de la luz ambiente quedó a proposito algo subexpuesta para ganar un tanto de contraste en el cielo, más acusado después en el procesado con Lr y Cs.
(Aquí sin luz de contra. Ambas tomas realizadas con un 50 mm fijo)
El uso del angular es algo que, a mi en particular, me crea ciertas dificultades, pero ayer no pude resistirme a tomar más referencias físicas en el sensor de la cámara y me atreví con una única foto, el resultado sigue siendo de los que me hacen dudar, pero poco a poco tendré que ir haciéndome fuerte en el manejo de sus distorsiones.
Mañana nuevo capítulo con Esther Pérez, otra gran atleta, otra campeona.