Tiene una de esas risas que hacen temblar los suelos, se llama Saskia y casí todo en ella es exótico pero cercano. Actriz, pero sobretodo gran comunicadora, apareció en el estudio con dos maletas. Pensé que se estaban llenas de ropa pero, en realidad, su equipaje estaba cargado de fantasías. A menudo los fotógrafos llevamos metida en la mollera cuatro o cinco ideas sobre las que gestionar los retratos. Saskia me descubrió otra realidad, la creación desde su yo superponiéndose al mio. Eso me resulto intenso y muy divertido.
Entró en el camerino y de allí salió transformada en una femme fatal del cine negro rodando con su tomavistas Keystone la fija mirada de algún apuesto William Holden. Al rato se enfundaba un guante de beisbol Spalding autografiado por alguna estrella que en su día se lo regaló.
Encontré así un rasgo similar a aquellas jovencitas que pintaba Norman Rockwell en sus quehaceres y diversiones diarias.
La sesión se prolongó usando distintos esquemas de luz... beauty, octabox, reflectores... distintos fondos y agún percance... olvidé sujetar un fondo azul y los siete metros de desenrrollaron sobre mi cabeza, gajes del oficio.
Realmente lo pasamos en grande, pese a que olvidé el iPod y trabajamos con la música de los flashes. Gran trabajo Saskia, un placer conocerte.
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1 comentarios:
Es fantástica!
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